/apps/enel-x-digital-ecosystem/templates/page-content

Por qué cambiamos la hora: argumentos a favor y en contra

Por qué cambiamos la hora: argumentos a favor y en contra

El último domingo de marzo y el último domingo de octubre son las fechas señaladas para hacer el cambio de hora

 

 

El último domingo de marzo y el último domingo de octubre son las fechas señaladas para hacer el cambio de hora. Y aunque la Unión Europea finalmente va a dar más tiempo para que los países decidan si quieren seguir con esta práctica, muchos se preguntan por qué se cambia la hora. ¿Realmente es beneficioso cambiarla dos veces al año?

 

El origen del cambio de hora 

 

Desde 1974, coincidiendo con la primera gran crisis del petróleo, los países (entre ellos España) decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol. Y así gastar menos electricidad en iluminación.

 

Sin embargo, con el paso de los años y con el cambio de modelo económico, fueron muchas las voces que empezaron a cuestionar la idoneidad de seguir aplicando este tipo de medidas del siglo XX en pleno siglo XXI.

 

A favor 

 

Quienes están a favor de seguir cambiando el horario un par de veces al año insisten en la idea original: aplicar esta medida conduce a un mejor aprovechamiento de las fuentes energéticas, lo que permite un ahorro en la factura.

 

Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el potencial de ahorro en iluminación en nuestro país, por el cambio de hora, podría llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros. De esa cantidad, 90 millones correspondería a los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 € por hogar. Mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del terciario y en la industria.

 

En contra 

 

Mientras, los partidarios de acabar con esta práctica cuestionan estos datos. Sobre todo por los horarios laborales tan amplios y con jornadas laborales que se prolongan más allá de las 17:00 o 18:00.

 

De hecho, según algunos estudios, el consumo que se puede llegar a ahorrar por las mañanas, se desperdicia por las tardes. Además, también aluden a los efectos que en la salud (especialmente de niños y mayores) tienen este tipo de medidas.