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Aislante térmico para la casa: claves para elegirlo

Aislante térmico para la casa: claves para elegirlo

¿Quién no recuerda haber escuchado alguna vez que en la casa de la sierra se habían congelado las tuberías y existía el riesgo de que estallaran?

 

 

¿Quién no recuerda haber escuchado alguna vez que en la casa de la sierra se habían congelado las tuberías y existía el riesgo de que estallaran? Todo el que haya nacido antes de 1990 sabrá que las casas de su infancia estaban completamente heladas en invierno. La fecha no es arbitraria, los especialistas aseguran que ninguna vivienda construida anteriormente contaba con aislantes térmicos para casas adecuados.

 

En estos días gélidos de invierno, quienes vivimos en pisos antiguos sentimos cómo una corriente de viento se cuela por el marco de la ventana, y entonces envidiamos al vecino que decidió cambiar las originales ventanas de madera por unas de aluminio doble cristal o de PVC, que según dicen los expertos, son las que cierran herméticamente.

 

Otra molestia que padecemos los que tenemos paredes o cubiertas en contacto con el exterior son las condensaciones en el interior. Éstas provocan que nuestra casa no retenga bien la temperatura interior y, por tanto, no sea energéticamente eficiente.

 

Si te encuentras en una situación similar, quizá ha llegado la hora de pensar en una reforma, lo que te permitirá ahorrar hasta un 30 por ciento de calefacción. No lo dudes: no hay dinero mejor gastado que el que se destina al aislamiento térmico del hogar, aunque uno no se pueda lucir luego con los invitados.

 

Los materiales aislantes disponibles en la actualidad son muy diversos, fáciles de transportar e instalar y adaptables a lo ya construido. Por ejemplo, una capa de corcho de 3 centímetros, o de fibra de vidrio o poliuretano, tiene la misma capacidad de aislar (térmica y acústicamente) que un muro de piedra de un metro de ancho.

 

Si decides animarte a mejorar el aislamiento térmico de tu casa, debes tener en cuenta los siguientes elementos:

 

  • Muros. Si vives en una casa sin vecinos pared con pared, deberás considerar instalar una capa aislante por dentro, por fuera o inyectándola en el interior. Entre los materiales, tenemos las placas prefabricadas de poliestireno expandido, las lanas minerales o el poliuretano.
  • Ventanas. La calidad del vidrio y si es doble o simple son detalles que cuentan a la hora de parar el frío. A través de un cristal simple se pierde la energía de 12 kilos de gasóleo por cada metro cuadrado de superficie. También importa –y mucho– aislar el marco y los cajetines de persianas enrollables.
  • Cubiertas. El techo de una casa (o edificio, si está en el último piso) es por donde se pierde más calor. Por tanto, es necesario recubrir siempre con un aislante térmico la cubierta y mejorar la instalación de tabiques, vigas de madera, tejas o pavimentos flotantes. 
  • Instalaciones. Es importante instalar materiales aislantes en tuberías de conducción de agua y otros conductos, así como cerrar el tiro de la chimenea cuando no se usa.